Nota técnica: qué es el reaseguro

Cuando las compañías de seguros también se aseguran

Cada vez que nos enfrentamos a un riesgo, buscamos el modo de gestionarlo de la mejor manera posible. Cuando compramos un auto, emprendemos un negocio, empezamos nuestra vida laboral o iniciamos una familia, los seguros son una excelente alternativa que nos brindan tranquilidad al proteger nuestra inversión o a nuestros seres queridos. Una vez adquirido el seguro, confiamos en que la compañía aseguradora se encargará de todo en caso de activarse la cobertura. Sin embargo, muy pocos se preguntan cómo gestiona sus riesgos la propia aseguradora.

Así como cada uno de nosotros busca administrar adecuadamente sus riesgos, las aseguradoras hacen lo propio. En la medida que sus riesgos son los que han aceptado de parte de sus clientes, una de las alternativas que tienen para protegerse a ellas mismas de la exposición a dichos riesgos, es ceder parcial o totalmente dicha exposición hacia otras aseguradoras más grandes, que por lo general suelen ser compañías extranjeras. A este proceso, por el cual una aseguradora cede parte de los riesgos asumidos a un tercero (reasegurador), se le denomina “reaseguro”. A cambio, el reasegurador recibe una porción de la prima del seguro (prima de reaseguro).

Por lo general, los reaseguros son contratados por las compañías de seguros ante dos escenarios: para reducir sus riesgos o como herramienta de financiamiento. En el primer caso, el reaseguro se utiliza para reducir la posibilidad de enfrentar pérdidas monetarias  por falta de recursos económicos para asumir los siniestros de sus clientes. Cada compañía sabe cuál es su capacidad económica para asumir sus siniestros, por lo que a fin de limitar o reducir su exposición al riesgo, puede celebrar un contrato de reaseguro.

No es tan difícil imaginar este tipo de situaciones. Si, por ejemplo, una flota pesquera busca asegurarse, es difícil para una compañía aseguradora no muy grande asumir ese riesgo por sí sola. Si la flota se hundiera, difícilmente una sola compañía podría enfrentar el costo de reposición y el lucro cesante asociado al tiempo que no operará la empresa pesquera. Es por esto que, para poder aceptar el contrato de seguro, la aseguradora muy probablemente buscará contratar un reasegurador que le permita asumir un posible siniestro sin poner bajo alto nivel de riesgo su liquidez o solvencia.

Ante riesgos catastróficos, las compañías de seguro suelen compartirlos con las reaseguradoras.

El otro argumento para buscar un contrato de reaseguro está asociado con la posibilidad de una aseguradora de ganar mercado o atender clientes más grandes. En una situación sin reaseguro, una aseguradora no debería asumir más riesgos de los que por sí sola podría manejar con sus recursos económicos y, por lo tanto, podría tener cierta limitación para incrementar su negocio. Ante dicho escenario, un contrato de reaseguro podría permitir a la aseguradora asumir un nivel de riesgo mayor (al ceder al reasegurador parte del riesgo involucrado en el negocio) y crecer en participación de mercado. Es decir, en la medida que se puede ceder parte de los  riesgos a través de los contratos de reaseguro, se pueden asumir riesgos mayoress, los cuales suelen estar asociados a clientes de mayor envergadura.

Existen diversas clasificaciones y modalidades de reaseguro. Sin embargo, dos de las clasificaciones más comunes son: reaseguro proporcional y reaseguro no proporcional. En el primer caso, se habla de proporcionalidad porque existe una relación porcentual entre la suma asegurada retenida y la suma reasegurada, y dicha relación porcentual es aplicada tanto a las primas como a los siniestros que están bajo el alcance del contrato. En otras palabras, la compañía reasegurada y el reasegurador acuerdan qué porcentaje de las primas y de los riesgos va a asumir cada uno. Una modalidad de reaseguro proporcional es el llamado “contrato excedente”, a través del cual el reasegurador se compromete a asumir -hasta cierto límite- un determinado porcentaje de los siniestros que superan un importe fijado en el contrato (monto de retención de la aseguradora).

Por otro lado, el reaseguro no proporcional es aquel que no tiene en cuenta, para su participación, la suma asegurada, sino más bien el monto de la siniestralidad que puede sufrir la compañía aseguradora. De esta manera, la aseguradora se compromete a aceptar todas las pérdidas hasta un nivel predeterminado en el contrato, y el reasegurador se compromete a reembolsar a la primera -hasta cierto límite- las pérdidas por encima de dicho nivel. Una modalidad de reaseguro no proporcional es el “contrato de exceso de siniestralidad”, a través del cual el reasegurador asume los siniestros a partir del momento en que la siniestralidad acumulada por parte de la compañía aseguradora -en un determinado periodo de tiempo- excede una determinada cantidad o porcentaje de las primas.

Finalmente, cabe mencionar que una empresa reaseguradora también puede contratar un reaseguro para ella misma con otra compañía. Esta operación, que se denomina “retrocesión”, equivale en otras palabras al reaseguro de otro reaseguro.

Foto: Andina

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