La temporada de lluvias pone a prueba mucho más que los techos y las calles: también puede afectar la mercadería, los equipos y el funcionamiento de miles de negocios. Un desagüe obstruido, unas cajas almacenadas en el suelo o una instalación eléctrica deteriorada pueden convertirse en un problema cuando empieza a acumularse el agua.
Según un escenario de riesgo de Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres para el periodo de enero a marzo de 2027, 112 distritos del país se encuentran en riesgo muy alto de inundación. Esta estimación no significa que todos sufrirán inundaciones, pero sí es una señal para prepararse con anticipación. Si tienes una bodega, restaurante, peluquería, taller o cualquier otro negocio, revisa estos cinco puntos antes de que comiencen las lluvias intensas.
1. Dejar la revisión del techo y los desagües para último momento
Las canaletas, los techos y los sistemas de drenaje necesitan mantenimiento, aunque no hayan presentado problemas anteriormente. Las hojas, la basura y otros residuos pueden obstruir el paso del agua, mientras que las grietas y las filtraciones pueden afectar paredes, mercadería, documentos y equipos.
Para empezar, comprueba que las canaletas y los desagües estén libres de residuos, identifica señales de humedad y verifica que el agua pueda evacuarse sin acumularse junto a las entradas. Si encuentras daños estructurales o necesitas acceder a una zona elevada que no es segura, solicita una evaluación profesional. Una revisión a tiempo puede ayudarte a detectar problemas antes de que empeoren.
2. Almacenar mercadería y equipos directamente en el suelo
En un negocio, cada espacio cuenta. Sin embargo, dejar cajas, herramientas, documentos o equipos electrónicos directamente en el piso puede aumentar el riesgo de que se dañen si ingresa agua al local, especialmente cuando están cerca de puertas, patios o zonas propensas a acumularla.
Una medida sencilla es colocar los productos y equipos sensibles sobre estantes o tarimas estables, y alejar los bienes de las zonas donde podrían producirse filtraciones. Prioriza aquellos que son indispensables para operar o cuya reposición sería más complicada. Asegúrate también de no bloquear pasillos ni salidas de emergencia.
En una bodega, por ejemplo, proteger la mercadería puede evitar pérdidas y facilitar que el negocio siga atendiendo. En un taller, mantener las herramientas fuera de zonas expuestas puede ayudar a prevenir interrupciones en el trabajo.
3. Pasar por alto las instalaciones eléctricas
La humedad y el agua pueden convertir una instalación eléctrica deteriorada en un peligro para las personas y el negocio. Cables dañados, conexiones improvisadas o tomacorrientes ubicados en zonas expuestas requieren atención antes de la temporada de lluvias.
En este caso, identifica los puntos vulnerables y solicita la revisión de un electricista calificado si detectas daños o instalaciones inadecuadas. No basta con elevar una computadora, una refrigeradora o una máquina si sus conexiones siguen expuestas al agua.
Si el local se inunda, no ingreses a zonas donde pueda existir riesgo eléctrico ni toques cables o equipos mojados. No intentes desconectarlos mientras estén en contacto con el agua. Ante estas situaciones, la prioridad es proteger la vida y solicitar ayuda especializada.
4. No guardar copias de los documentos ni registrar los bienes del negocio
Las facturas, los registros de ventas, el inventario y las fotografías de los equipos pueden parecer información que puedes organizar después. Pero, si una computadora o los documentos del local se dañan, recuperarlos podría tomar tiempo y complicar la reanudación de las actividades.
Para evitar este problema, guarda copias de seguridad de tus archivos en un lugar seguro fuera del establecimiento. También puedes crear un inventario básico con fotografías, descripción y valor aproximado de los principales equipos, herramientas y productos. Conserva las facturas, garantías y comprobantes disponibles.
No necesitas un sistema sofisticado para comenzar. Lo importante es que la información esencial no dependa únicamente de una computadora o de documentos guardados dentro del local.
5. No tener un plan si debes suspender la atención
Las lluvias intensas pueden afectar las vías de acceso, retrasar el abastecimiento, interrumpir los servicios básicos o impedir que los trabajadores lleguen al establecimiento. Por eso, incluso si el local no sufre daños directos, el negocio podría tener dificultades para operar.
Además de proteger el local, prepara una lista con los contactos de proveedores, trabajadores, técnicos y otros servicios importantes. Define qué necesitas para volver a abrir, cómo informar a tus clientes si debes suspender la atención y dónde consultar tus registros si no puedes acceder al local. Identifica también qué actividades podrías mantener de forma alternativa, siempre que las condiciones sean seguras.
Tener estas decisiones previstas te permitirá actuar con mayor orden ante una emergencia, en lugar de resolver cada problema sobre la marcha.
Unos minutos de prevención pueden marcar la diferencia
Antes de que empiecen las lluvias, dedica tiempo a revisar estos cinco puntos y convierte los pendientes en tareas concretas. Recuerda que estas medidas ayudan a reducir riesgos, pero no garantizan que el negocio esté libre de daños. También puedes revisar si cuentas con un seguro para negocios y qué situaciones contempla tu póliza.
Prepararse con anticipación ayuda a proteger a las personas, los bienes y la continuidad de las actividades. ¡No esperes a que aparezca el primer problema para empezar!